domingo, 11 de diciembre de 2011

Mis diccionarios: In memoriam


Tengo recuerdos dispares de los diccionarios que utilizábamos en EGB. Hoy se me han aparecido por azar en esta pagina de coleccionistas (de donde he sacado las fotos).

Mi primer diccionario nuevo me pareció algo sensacional. Estaba lleno de dibujos y tenía páginas en colores en el centro para las banderas. 


Debíamos estar en cuarto de EGB y algún repetidor nos enseñó su utilidad real, la que más tarde nos confirmaría Black Adder, gran editor de diccionarios.


En la segunda etapa me compraron el Aristos, del que guardo una impresión de muy moderno. Debí utilizarlo mucho porque lo recuerdo forrado pero desgastado por el uso, tapas despegadas, páginas amarillentas.




Los de idiomas, por su menor uso, eran más proclives a ser heredados al principio. Si tu madre era profesora podías encontrarte en casa alguna edición del Alcalá Zamora de Español-Frances con las tapas cogidas por los hilillos.


Después te compraban la versión actualizada, con las tapas sujetas pero calidad similar.


Y que decir de los primeros diccionarios en catalán.



Más tarde, descubrí diccionarios modernos de francés y de inglés. Recuerdo que estudiando en Francia estuve media tarde en una librería hasta que me quedé con el Micro Robert Poche. Y de inglés acabé escogiendo un Oxford. 

Hace poco los puse en la habitación de mi hija para que heredara  los elegidos.



Ahora tiene unos diccionarios nuevecitos que no va a utilizar para casi nada.

De hecho no los utilizo ni yo. Los habré consultado diez o doce veces desde que apareció Babylon hace seis o siente años. ¿Quién puede competir con algo que con un clic se abre por la página correcta, y no de uno sino de decenas de diccionarios?




Y para que hablaros de la pobre enciclopedia. En el comedor tengo los 20 volúmenes de la Gran Enciclopedia Planeta. 




Algunas veces hemos buscado algo en ella con mis hijos para un trabajo. Lo he hecho más como curiosidad histórica que por otra cosa, aunque aún trabaje en estos temas. Hace tiempo que su rol en la casa dejó de ser el de fuente de información y pasó a ser un recuerdo de los años de su producción en Planeta Actimedia y, más tarde, en Centro Editor PDA.