martes, 8 de noviembre de 2011

¿Cómo llenar una app con emociones?

Los libros descubrieron hace tiempo el camino al corazón del lector a través de buenas historias e ilustraciones. Cuando les añadimos interactividad obtenemos resultados espectaculares, como la app para iPad de Alicia, pero ¿estamos enriqueciendo realmente la obra o la estamos utilizando como excusa para crear otro tipo de entretenimiento?


Nuestros colegas de Infantil nos propusieron un reto: digitalizar un libro ilustrado que trata el difícil tema de la muerte de un ser querido (¿Dónde está Güelita Queta?).

Es un libro que cuesta leer sin emocionarse. Evidentemente necesitaba un tratamiento especial. No podíamos limitarnos a añadir comportamientos a los objetos (hacer clic en las ventanitas o en los pajaritos). Este es un tipo de interactividad parásita que se aprovecha de la historia para abrir su propio camino. Con la excusa de darle control al usuario se lo quita al autor.

Que la historia esté al servicio de la acción es apropiado para un videojuego, donde el usuario genera su historia. Pero es un desperdicio cuando existe un autor con algo valioso que contar. La ilustración está al servicio de la historia y la interactividad debe ponerse al servicio de los dos.

Es un interesante campo para investigar. En este caso, hemos buscado resaltar la poesía del libro añadiendo una dimensión temporal a cada doble página. Para ello se ha animado la presentación de algunos objetos de la ilustración original del autor, contando con el refuerzo de la locución y de la banda sonora.

¿Cómo saber si lo hemos conseguido? Si por casualidad os cayesen ambos formatos en las manos, decidnos si os habéis emocionado más en el papel o el iPad…







Saludos desde aquí a todos los participantes en el proyecto, especialmente a Mateu Costa-Pau, Carlos Yter y a Emfasi Comunicació Digital.

2 comentarios:

Llorenç Ballester dijo...

Muy buena reflexión. Yo también creo que la poesia se ve afectada en el momento en que el usuario puede alterar el ritmo o control del autor sobre la historia que cuenta.
Un saludo!

Ricard Dalmau dijo...

O podemos buscar algún mecanismo para que el autor interactúe con el lector y reescriban entre los dos la historia en tiempo real... :-)

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