viernes, 13 de agosto de 2010

Leer o no leer, esa es la cuestión

Llevaba un tiempo retirado de la vida bloguera y con la total seguridad de que nadie me habrá echado de menos durante este lapso de tiempo, me dispongo a romper el silencio antes de coger unas semanas de vacaciones. Viene bien de vez en cuando guardar silencio, especialmente cuando no se tiene nada que decir. Sienta bien tomar perspectiva para evitar dejar de mirarte el ombligo tan a menudo. Ya lo comentó el compañero Ricard en un post de hace algún tiempo: “La edición electrónica corre el riesgo de tener más sacerdotes que feligreses.” Creo que así está sucediendo. Se está convirtiendo en una especie de pasatiempos para todos los que nos movemos, de una forma u otra, en el mundillo de la edición. Nos pasamos los días entre dimes y diretes jugando a tirios y troyanos. Criticamos, criticamos y criticamos, pero casi nunca damos un paso para intentar construir algo positivo y duradero. Algo que enganche a las nuevas generaciones de lectores a leer y, sobre todo, a pagar por el placer de leer en los nuevos formatos de lectura. Si no actuamos pronto desapareceremos entre la “cultura” de lo gratuito y la dichosa piratería. Tal y como pone de manifiesto el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros publicado por la Federación de Gremios de Editores de España, los jóvenes no leen precisamente poco. El problema es qué, dónde y cómo leen. Según el mencionado informe el 97,3% de los jóvenes entre 14 y 24 años lee habitualmente y, de ese porcentaje, el 81,2% lee en formato digital. ¡Qué pasada!, ¿no? Pues aclaremos el concepto leer porque no es precisamente lo que mis improbables lectores se estarán imaginando. Estos datos incluyen, aparte de la lectura que podríamos denominar convencional, la lectura en formato digital de webs, blogs, foros, revistas y periódicos. Cuando hablamos de leer, lo que se dice leer, y sobre todo, de comprar libros es otro cantar. Ante este panorama, ¿de verdad somos tan ilusos como para creer que nuestros hijos leerán libros que hayan comprado previamente en plataformas como Todoebook, Grammata, Leer-e, Amazon o Libranda? El problema tiene bastante más calado del que parece. Lo realmente penoso es que algunos pretendan ver el problema en si Libranda sólo vende libros en formato epub, o si su DRM de Adobe no permite la lectura en dispositivos iphone o ipad.

Juntos, instituciones, organismos, asociaciones y editores, deberíamos ponernos manos a la obra y dejar de asustar a la ciudadanía con mensajes apocalípticos sobre el futuro de la cultura. En vez de eso deberíamos dedicar más esfuerzos a educar en la lectura. Leer, ya sea por placer o por obligación, de eso se trata. Nunca he creído en la vida eterna, pero si hay algo por lo que me gustaría vivir para siempre es para poder estar leyendo todo el santo día.

2 comentarios:

4t2a dijo...

por desmitificarte un poco la lectura, ...

http://issuu.com/eunice/docs/hitlerdepequeleiamucho_issuu2

Ricard Dalmau dijo...

Muy bueno el fanzine...
Como decía aquel, por que le llaman amor cuando quieren decir sexo?

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